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El empresario: EL TRABAJADOR INVISIBLE

Definición del empresario según las leyes españolas

 

En España, el empresario carece de una definición única, porque depende del contexto. Para Hacienda, un individuo es considerado empresario o profesional si lleva a cabo una actividad económica de manera regular y satisface sus responsabilidades fiscales. El Estatuto de los Trabajadores lo describe como la persona que recibe servicios de empleados por cuenta ajena en el contexto del trabajo. Y otras leyes, como las de mercantiles o consumos, lo consideran como el individuo que lidera y coordina una actividad de la empresa.

Es decir, aparece en diferentes normas según el contexto:

A efectos fiscales, la Ley del IVA (Art. 5) define quién es empresario o profesional para obligaciones tributarias.

En el ámbito laboral, el Estatuto de los Trabajadores (Art. 1) considera empresario a quien contrata y recibe servicios de trabajadores por cuenta ajena.

En el ámbito mercantil, el Código de Comercio (Art. 1) identifica a los comerciantes —que son empresarios mercantiles— como quienes ejercen el comercio de forma habitual.

No obstante, ¿cuál es la percepción social del empresario?

 

Más allá de las leyes, un empresario es quien crea y hace funcionar un proyecto, asumiendo riesgos y responsabilidades. Ser empresario conlleva responsabilidad, compromiso y liderazgo. Cada proyecto de empresa tiene un profesional detrás que trabaja ininterrumpidamente, toma decisiones estratégicas y se atreve a correr riesgos con el fin de crear empleo y valor.

Incluso me atrevería a decir que el emprendedor es un trabajador más; uno que no se ve. Es como un trabajador invisible.

 

Su esfuerzo es invisible en numerosas ocasiones. Es su dedicación diaria la que permite que existan empleos, que las empresas crezcan y que la economía pogrese. El empresario es un empleado fundamental para la economía, ya que su trabajo es indispensable para el desarrollo y establecimiento de empresas. El trabajador y el empresario no son personajes opuestos, sino que se complementan. A pesar de que avecesparezca que están en conflicto, en realidad comparten un mismo fin: la sostenibilidad y el éxito del negocio. El empresario toma decisiones, organiza y asume riesgos para que el proyecto funcione, mientras que el empleado pone su esfuerzo diario y talento. Conjuntamente, son el motor que permite el crecimiento, la generación de empleo y el bienestar de todo.

Gracias a los emprendedores existen los trabajadores. Esta es una realidad incuestionable: sin empresarios no hay empleo.

 

En Aybe, acompañamos al empresario en cada fase de su actividad y le brindamos el apoyo y la seguridad que necesita para concentrarse en lo más importante: expandir y hacer crecer su negocio con confianza.

El empeño y la dedicación del empresario no pasan desapercibidos, especialmente para aquellos que sabemos lo que significa emprender y mantener un proyecto en curso: valentía, responsabilidad y compromiso. Así que os animamos a seguir adelante, porque cada paso que dan construyen empleos y oportunidades.

Desde AYBE acompañamos a los empresarios con nuestra experiencia; vuestra visión y compromiso son el verdadero motor del crecimiento.

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