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La consultoría: concepto, tipos y utilidades

Qué es una consultoría

La consultoría se enmarca en la categoría de servicios profesionales.
Esto implica que quien la ofrece es un experto, un profesional en la materia de que se trate.
Y ese experto proporciona asesoramiento a las empresas para ayudarlas a resolver sus problemas, mejorar su rendimiento y alcanzar los objetivos planteados.

Un consultor se dedicará al análisis de la estructura organizacional de una empresa y sus procesos operativos, con el fin de encontrar áreas de mejora y proponer e implementar soluciones efectivas.

Hay que tener en cuenta que un consultor es alguien ajeno a la empresa que solicita sus servicios.
Alguien que debería complementar las capacidades de la empresa en cuestiones de estrategia, planificación y resolución de problemas, sin que esta deba incrementar la plantilla ni los costes fijos.

En abril del pasado año se publicó en el BOE el Convenio colectivo estatal de empresas de consultoría, tecnologías de la información y estudios de mercado y de la opinión pública.

Diferencias con otras figuras

Sigue habiendo personas y empresas que confunden términos a la hora de definir las posibles funciones de una consultoría.
Normalmente, porque no las distinguen del todo de una gestoría o de una asesoría.

Pero ni son lo mismo, ni realizan las mismas labores.

Con la asesoría

Una asesoría se enfoca en brindar asesoramiento experto en áreas específicas, como fiscal, laboral, contable o legal.
Ofrece orientación y consejo en áreas como la fiscalidad, la contabilidad, las finanzas, el ámbito laboral o el jurídico.
Su misión es la de aconsejar al cliente para que tome decisiones sobre temas, una vez informado.
Una asesoría también se distingue de la consultoría porque la primera tiene una función activa en la gestión documental.

Con la gestoría

El servicio que ofrece la gestoría se centra sobre todo en la realización de trámites administrativos y legales.
Su función es actuar como intermediaria entre las empresas o personas y las administraciones públicas.
Los gestores presentan y gestionan documentos oficiales en nombre de sus clientes, lo que puede incluir desde la presentación de impuestos hasta la gestión de licencias.
Se diferencian de las consultorías por tener una relación regular y constante con el cliente, además de enfocarse sobre todo en trámites administrativos.

Tipos de consultoría

Existen varias clasificaciones de tipos de consultoría.
Pero para simplificar, las vamos a dividir según la función a cumplir en la empresa y por su grado de especialización, sea por temas o por sectores.

Por función.

Solo citaremos las más comunes.

Estratégica

Trata de definir objetivos a largo plazo, como los modelos de negocio, la diversificación o las posibilidades de crecimiento.

Consultoría de operaciones

Su fin es la optimización de los procesos productivos, de la logística y las compras o de la eficiencia operativa.

De gestión o dirección

Con ella se trata de hacer más eficaz la organización, en lo referente a su estructura, procesos internos o toma de decisiones.

Consultoría económico-financiera

Su función es el análisis de los estados financieros, los costes, la rentabilidad, el control de presupuestos y la planificación fiscal.

De marketing y ventas

Trabaja en la marca y su posicionamiento, en la captación y fidelización de clientes, en los canales y embudos comerciales y en la investigación de mercados.

Consultoría de recursos humanos

Se dedica a temas como el reclutamiento, la formación o el desarrollo de talento.

Clasificación por grado de especialización

Además de por la función, muchas consultoras se especializan por sectores.
Así hay consultoría educativa, turística, industrial, sanitaria, etc.

Aunque también cabe especializarse por tipo de servicio.
Entonces distinguimos entre diagnóstica, de diseño, o de implementación, entre otras.

Cuándo es necesaria una consultoría

En general, se necesita cuando una empresa afronta desafíos internos o externos para los que es necesaria una perspectiva externa e independiente y un conocimiento especializado.

Hay unas señales o situaciones que hacen necesaria la labor de una consultoría.
Por citar algunas,

.- problemas financieros continuos, como los altos costes o flujos de caja negativos,

.- inexistencia de plan estratégico, o visión limitada del actual,

.- ineficacia operativa, traducida en procesos lentos, sobrecarga de trabajo o estancamiento de       proyectos,

.- falta de crecimiento y ventas, que suele estar vinculado a la falta de claridad en la estrrategia,

.- ausencia de expertise en la organización en áreas concretas, como el marketing o en tecnología de la   información, por hablar de dos muy habituales.

 

Aybe también es una consultoría

Siempre pensando en la satisfacción global de nuestros clientes, en Aybe no nos quedamos solamente con nuestra función de asesoría.

También somos consultores.
Para lograr esa asistencia integral, trabajamos con expertos en distintas ramas de la empresa, desde economistas hasta ingenieros.
Además, contamos con los mejores asesores financieros, todos ellos con certificado EFA, la acreditación con más reconocimiento en Europa para los profesionales del ramo.

Así que, no solo es posible consultarnos dudas o recibir asesoramiento personalizado.
También puedes contar con nosotros en caso de que tu empresa tenga esos síntomas de necesitar una consultoría.

Ponte en contacto con nosotros, sin ningún compromiso, y te recibiremos como siempre: con los brazos abiertos y ganas de ayudarte.

 

 

 

 

 

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